Lo que el peor profesor de mis hijos me enseñó sobre los empleados

Lo que el peor profesor de mis hijos me enseñó sobre los empleados

En los últimos años he sido testigo directo de algo que abunda en la educación y que tiene una tremenda aplicación en el mundo empresarial. Ya sabes, siempre es más fácil ver problemas en los demás que en uno mismo. El caso es que si trabajas con más gente en tu empresa, vas a entenderlo muy bien porque a buen seguro, te está pasando o te ha pasado. Así que vamos a ver lo que el peor profesor de mis hijos me enseñó sobre los empleados.

Mi hija ha tenido a un profesor que anteponía su programa a los alumnos. Su objetivo era dar el 100% de un temario. Daba igual que los niños fuesen falleciendo en el camino. En cambio, mi hijo ha tenido a un profesor que anteponía los niños a cualquier otra condición.

Ahora que ya te he dado cierta información, déjame hacerte una pregunta: Qué profesor crees que conseguio más con sus alumnos, ¿el que antepuso el programa a las particularidades de sus alumnos?, o ¿el que antepone a los alumnos frente al programa?

Dicho de otro modo. Para ti, y si fueras profesor, qué sería prioritario ¿contenido o niños?

Esta es la lección.

El profesor que antepuso la materia a los alumnos consiguió quedarse sólo. Los alumnos no le pudieron seguir y mucho de ellos acabaron odiando ir al colegio.  ¿Tiene eso sentido? Antepones cosas con la idea de mejorar personas… y como resultado no mejoras personas porque no siguen tu ritmo. Ese es el problema de anteponer un objetivo sobre las personas. Esforzarse en que aprendan muchísimo para que en el fondo aprendan menos… ¿no es una paradoja?… Esforzarnos en mejorar… para empeorar.

La influencia aumenta el compromiso

Cuando antepones personas, generas influencia y la influencia es sinónimo de resultados. Verás, cuando antepones personas sobre el temario a impartir, puede resultar un acto de fe, pero lo cierto es que generas influencia y los alumnos aprenden más. En cambio, la falta de influencia precede a resultados mediocres. Déjame ampliarlo para que lo comprendas mejor.

La influencia aumenta el compromiso y multiplica los resultados. ¿Por qué? Porque cuando alguien te antepone a ti frente a las cosas, tu antepones todo a favor de lo que para esa persona (o empresa) es importante. A las personas no les importa tu meta, aunque sea enseñarles muchísimo, hasta que no sientan cuanto te preocupas por ellas. Eso pasó en el colegio, y eso pasa en la empresa.

Lo cierto es que generar influencia no conlleva un trabajo especial, más bien conlleva una preocupación especial.

Cuando te preocupas por las personas, estas cuidan de tu meta. Puede parecer que lo lógico sea centrarse en los números, pero no debemos olvidar, que los números los consiguen las personas. -Dime cuánto te preocupo y te diré cuanto me voy a esforzar-. Me encanta lo ridículo que parece… pero anda, no lo tengas en cuenta y luego me dices qué tal te ha ido. La influencia es el camino, las personas son la clave.

La educación se equivoca

El objetivo de la educación es enseñar, pero y si por querer enseñar todo lo que se quiere, no se aprende. Cuál era el objetivo, ¿Enseñar? o ¿el volumen de enseñanza que compromete a la enseñanza? Es ridículo… y lo sé porque lo he vivido en el colegio a través de mis hijos. Si no hay influencia, si no hay humanidad, la educación falla.

La educación de personas nos aparta del objetivo cuando anteponemos -el que aprendan mucho-, a -las particularidades de las personas-. El objetivo son las personas, no el temario. Si algo estuviera mal, sería el temario, no las personas. El objetivo es que aprendan. El objetivo no es impartir un temario a toda costa.

En la empresa sucede igual

En un mundo en el que las métricas parecen ser necesarias para todo, debemos aprender que las métricas son necesarias para algunas cosas. En otras, sencillamente no hace falta métricas, sino sentido común. La tecnología no es válida cuando no se adapta a las personas. La educación no es valida cuando no se centra en las personas, el negocio está en riesgo cuando pone en el centro a los números en lugar de a los empleados.

En el mundo empresarial sucede igual. Cuando la empresa antepone números a personas, la empresa no desarrolla ningún tipo de influencia sobre los empleados. Sin embargo, cuando la empresa antepone las personas sobre sus números, sucede algo mágico. Las personas cuidarán de los números de la empresa.

Para conseguir el mejor resultado, ya sea en la educación o en los negocios, se debe desarrollar influencia. Aquella que se produce al considerar a las personas, anteponiéndolas sobre los números. Entonces, y sólo entonces, el objetivo de la empresa o del profesor, estarán más cerca de lo que nunca estuvieron de conseguir los números deseados. ¿Cuál es el objetivo? ¿dar todo el temario o que aprendan los alumnos? ¿cuál es el objetivo presionar al empleado o conseguir los números?

Los resultados no se obtienen por empujar, se obtienen por atraer…. Y eso sucede cuando desarrollamos influencia. Justo aquella que producimos después de anteponer los intereses de los demás a los nuestros. Que gran paradoja… parece de locos y un sin sentido… En la educación sucede y en los negocios pasa igual… ¿no me digas que no lo has vivido?  

 

Y hasta aquí lo que el peor profesor de mis hijos me enseñó sobre los empleados. Personas, no cosas. A propósito ¿lo has visto en el colegio?

Me encantaría conocer tu opinión sobre el balance personas-objetivos o lo que es lo mismo, contenido-alumnos.  Te animo a que hagas tus comentarios más abajo. Saludos

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