La mejor manera de Motivar: 5 Leyes Fundamentales de la Motivación

La mejor manera de Motivar: 5 Leyes Fundamentales de la Motivación

–¿La mejor manera de Motivar? Es paradójico pero la mejor manera de motivar al equipo… no pasa por tratar de motivar al equipo. No.

–¿Cuál es, entonces, la mejor forma de…?  ya me entiendes, motivar ¿sin motivar? -le preguntó con curiosidad.

–¿Por qué querrías motivar a tu equipo, cuando podrías inspirar a tu equipo? Es importante que entiendas que la motivación carece de lo que la inspiración presume; Propósito. Por eso la motivación tiene efectos transitorios, mientras que la inspiración tiene efectos duraderos.

–¿Inspirar en lugar de Motivar?

–Un buen líder no invierte mucho tiempo motivando, lo invierte inspirando. Déjame que te lo explique.

(…)

Es una paradoja, pero la mejor manera de motivar al equipo… no pasa por tratar de motivar al equipo. En ocasiones me preguntan ¿Cuál es la mejor forma de motivar? Nadie espera la respuesta que les doy; justo la que estás a punto de leer.

Hace unos cuantos años, me encontraba trabajando en un proyecto muy estresante. Semanas de siete días, sin horarios… Recuerdo estar esforzándome en motivar al equipo y conseguir, al cabo de un rato, que todos estuvieran ¡llenos de entusiasmo! pero… ¿qué había pasado tan sólo unas horas después?

La motivación caducó como el carruaje de Cenicienta; a la media noche. Descubrí que en determinados niveles de exigencia, la motivación dura sólo unos días o incluso unas pocas horas. Descubrí que la motivación no producía aquello que yo esperaba. Descubrí que la motivación era un mito. Descubrí que la motivación era algo distinto a lo que yo necesitaba encontrar… y aprendí:

5 Leyes Fundamentales de la Motivación:

1. La Motivación carece de lo que la Inspiración presume; Propósito. A las personas no nos mueven demasiado las motivaciones. Nos mueven, especialmente, los propósitos. Y este propósito tiene especial significado cuando encontramos en él respuestas a la pregunta ¿qué hay en ese propósito para mi? y entonces te ves reflejado. Las personas necesitamos vernos integrados dentro de un propósito mayor que el de simplemente ejecutar tarea tras tarea.

Así que, puedes motivar a alguien a hacer una tarea de corta duración… o inspirarle con un propósito que integre a esa persona. Por ejemplo, dentro de un proyecto de empresa.

Otro ejemplo: En el ejercicio del descomunal esfuerzo al que se ve sometido un ciclista al subir un puerto de montaña al máximo de sus pulsaciones, el propósito de verse ganador, es lo que le hace superarse.

2. La motivación da gusto, es cierto, aunque proporciona un extra de energía con fecha de caducidad temprana. Es como el hechizo que le permitió a Cenicienta ir al baile a palacio… y que después se deshizo a la media noche. La motivación sirve un rato y la inspiración puede durar un año, un proyecto o toda una vida.

Ejemplo: La motivación que le proporciona un grupo de aficionados al ciclista que se encuentra subiendo un puerto, dura sólo unas pocas pedaladas. Hará falta algo más; se llama propósito.

La motivación tiene efectos transitorios, mientras que la inspiración tiene efectos duraderos. Las dudas, el esfuerzo, la presión y el estrés corroen la motivación. A veces lo hacen con la velocidad del rayo. Por eso las empresas y sus líderes, deben inspirar. Eso es lo verdaderamente determinante.

3. La inspiración es lo que lleva a las personas a la acción sostenida, al trabajo extra, al esfuerzo enfocado, a la creatividad. Y una persona no se inspira por si misma… la empresa, sus valores, su cultura, sus metas y las personas de la empresa, son las que tienen la capacidad de inspirarla. Otra cosa será conseguirlo.

Ejemplo: Cada ciclista tiene un rol bien definido en el equipo para entre todos lograr un objetivo de equipo. Aunque sólo pueda haber un “gran ganador”, el elemento diferencial es cuando cada miembro del equipo tiene una gran meta personal dentro del propósito mayor. Cada persona puede, dentro del proyecto, ver reflejado su trabajo personal.

 

Un líder no pierde mucho tiempo motivando, emplea su energía inspirando.

 

4. La motivación no nace con un propósito para las personas, solo para quien quiere generar motivación… eso… se llama interés personal… y no vale. En cambio, la inspiración tiene un propósito y nace con un carácter integrador, porque tiene en cuenta a las personas.

 Muchas veces decimos –motivación- cuando deberíamos decir –interés-. Es decir, muchas veces queremos motivar por un interés particular. Y tratamos de confundirlo, de modo que parezca que estamos haciendo algo bueno para los demás, o en ocasiones se nos llena la boca diciendo que es por el bien de la empresa… cuando lo que buscamos en primer lugar, es conseguir algo personal. Déjame que te diga algo. Eso huele. Se puede oler a mil kilómetros de distancia. No vale.

Ejemplo: Cuando en un equipo deportivo todo gira entorno a una estrella y el único propósito es que gane la estrella para que así gané el equipo, la motivación acabará decayendo. ¿por qué? Porque el resto de individuos no están ganando su partida personal.  Cada miembro del equipo debería verse dentro del propósito mayor, integrándose con su propio propósito personal. Debe haber algo personal para cada uno, no sólo para el líder. En definitiva, no debe haber un interesado, sino que todos deben ser interesados.

Los grandes resultados tienen compañeros de viaje más fiables que la Motivación. Aquellos que se llevan bien con la inspiración: la visión, la cultura, la empatía, las relaciones… de ellas es de donde surge la inspiración.

5. La motivación debe ser el resultado de inspirar, lo contrario no existe.En realidad, nunca se debería motivar. En su lugar, se debería inspirar hasta tal punto que las personas se motiven. ¿Ves la diferencia? Las personas -se deben motivar-; tu no debes motivarlas, debes inspirarlas. Ellas se motivan. O dicho de otra forma, la gente debería venir de casa motivada, porque tu o tu empresa les inspiráis. La verdadera motivación es una actitud personal nacida de la semilla de la inspiración.

Cuando un deportista es fichado, pero… no se siente parte… no se siente a gusto… ninguna motivación funcionará. Si no hay inspiración, ninguna motivación hará salvar la temporada.

 

El jefe tipo motiva, el líder exitoso inspira.

 

En resumen, el trabajo que llevamos a cabo cada día debería inspirar.  Aunque lo que solemos intentar hacer es motivar. ¿Cuál es la diferencia? El propósito. Sin propósito, la motivación caduca, en los momentos difíciles se vuelve débil, falta creatividad, no habrá trabajo extra ni suficiente continuidad…

Cuando queremos que los demás hagan más, pero falta el propósito, tratamos de motivar. Al cabo de un tiempo nos preguntamos ¿por qué mi equipo no consigue lo que quiero si los motivo?¡… Porque no hay propósito de equipo. No hay propósito con múltiples ganadores, sólo un posible ganador.

Así que, si tratas de motivar, quizá sea bueno que hagas un chequeo a los valores, la cultura, las metas y las personas de la empresa. Quizá esté ahí la respuesta a la pregunta: ¿por qué la gente de mi equipo no está motivada? O incluso ¿por qué mi estrategia es motivar y no inspirar? Quizá en este momento en la empresa no haya nada con qué inspirar y sea el momento de ponerse a trabajar en cosas que llevan algún tiempo pospuestas.

Cuando lo que hacemos tiene un propósito, donde además nos vemos como una parte y jugamos un papel, entonces nos sentimos inspiramos.

¿Qué sucedería si la razón número 1 por la que tu equipo trabajara, fuese porque así lo desean; porque se sienten inspirados, y no porque lo necesitan para ganarse un sueldo? Probablemente sería porque cuentan con una alta dosis de inspiración…

 

Las personas no obtenemos buenos resultados por obligación… ni resultados duraderos por motivación… sino por inspiración.

 

¿Cuál es tu perspectiva sobre la Motivación VS Inspiración? Me encantaría conocer tu opinión. Te invito a hacer algún comentario un poco más abajo. Saludos

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