La barbaridad de gestionar personas

La barbaridad de gestionar personas

Gestionar personas o Liderarlas... Empujar o Atraer

Cuando un líder empuja, pone a los demás al frente de lo desconocido. Habitualmente, eso es forzar a que los demás hagan lo que el líder no está dispuesto a hacer.

Cuando un líder atrae personas, este se pone al frente del equipo. Las atrae hacia delante.

La posición del líder importa. Cuando se queda atrás, sólo puede empujar. En cambio, cuando este se pone al frente, está en disposición de atraer.

El liderazgo nunca fue Forzar, no es Empujar, más bien es Atraer.

Empujar personas es como empujar por el extremo de una cuerda esperando llevarla a un lugar deseado. Es imposible. El liderazgo tiene más bien que ver con posicionarnos en el lugar donde queremos llevar esa cuerda y tirar de ella. Estirar de ella. Atraer lo que está en el otro extremo. Personas. Por eso liderar es sencillamente influir, porque no es forzar. No es empujar personas. Es atraer personas.

Gestionar VS Liderar

Dirigir personas como quien gestiona cosas, es gestionar personas del mismo modo que hacemos con las cosas. “Gestión de personas” dicen. “Estoy aprendiendo a gestionar personas…”. No puede haber peor idea que esa de “gestionar personas”. Quien emplea esas palabras denota un absoluto desconocimiento de liderazgo. Las personas no somos cosas, por eso no debemos ser gestionadas, debemos ser diferenciadas de las cosas. Porque somos diferentes. Cuando gestionamos personas por convicción, no entendemos por qué los resultados no acompañan. Confundir gestionar con liderar personas, es un claro ejemplo de cómo un error conceptual puede cambiar los resultados.

El vocabulario importa. La definición importa. Porque las palabras tienen una definición, como usas las palabras importa. El mal uso de una palabra, te hará actuar en función del significado de esa palabra. Por eso, si dices gestionar personas, gestionas… y si dices liderar, estarás más cerca de otra dimensión porque el significado y por tanto la consideración son muy diferentes.

No puedes tener éxito, en aquello que no entiendes muy bien

Gestionar personas es como la trituradora del papel… puede que le pongas un documento por error, pero lo triturará igualmente. No distingue, lo importante de lo que no lo es, no distingue el color del blanco y negro, no distingue números de letras… Dirigimos compañías, gestionamos contratos, compras, activos o resultados, pero lideramos personas. Triturar o liderar.

Y ¿sabes qué? Los números pueden decir lo que sea, tu sentido común puede decir lo que sea, tus intereses pueden decir lo que sea, el contrato puede decir lo que quieras, escucharás lo que quieras oír… pero una persona forzada contra su voluntad, sigue teniendo la misma opinión… y tu seguirás preguntándote ¿por qué no consigo mejores resultados?

Liderar, no tiene que ver con Empujar, sino con Atraer

Es atraer en base a una actitud fundamentada en unos principios irrenunciables. Atracción que es amplificada por una visión y una cultura enfocadas a las personas, por encima de resultados. Lo paradójico es que anteponer personas a resultados, mejora los resultados. Es un acto de fe. Por ello los líderes tienen fe en las personas y quienes únicamente gestionan sólo tienen fe en los números.

Lo que CREES importa, porque te hace ACTUAR de un modo u otro, y así CONSEGUIR unos resultados u otros

Atraer y no Empujar. Atraer mediante la influencia que produce tu actitud.

La clave entre Gestionar personas o Liderarlas

La diferencia entre gestionar personas y liderar personas es la influencia. Un líder lo es por el nivel de influencia que ha desarrollado. Sin influencia no hay liderazgo y cuando se gestionan personas, no hay liderazgo. Entonces perdemos la humanidad en el trabajo.

La gestión de personas no desarrolla influencia, sino compromiso limitado y apatía en el mejor de los casos, rechazo y abandono en el peor. Ponte en el lugar. Imagínate que alguien te gestiona con la misma indiferencia que a una fotocopiadora. La diferencia es que una tiene tinta y la otra vida propia.

La influencia se puede conseguir a través de la Manipulación o de la Persuasión. Dos polos con intenciones absolutamente opuestas. Evidentemente hablaremos de la Persuasión que a todos favorece, no sólo a un bien común.

Persuadir es influir. Tu nivel de influencia se basa en tus intenciones. ¿Qué intenciones? Las mejores intenciones son aquellas en las que se anteponen personas. Son en las que no sólo queremos conseguir, sino en las que a la vez queremos dar. Anteponer personas es una de las maneras más poderosas de producir influencia.

Tu influencia viene determinada por el número de veces que antepones los intereses de los demás a los tuyos. Nadie salvo tu, esta deseando trabajar en tus intereses, pero todo el mundo suspira porque alguien trabaje en sus intereses. La paradoja es que cuando tu dedicas tu esfuerzo a trabajar en los intereses de los demás, estos acaban trabajando en los tuyos. Yo cuido de ellos, y ellos cuidan de mi después. No es un pacto, es un efecto de una causa, tu actitud.

Quizá parezca un camino más largo el hecho de primero tener que anteponer a los demás, para más tarde conseguir mejores resultados. Pero es una ilusión porque el camino es el que es. No hay otro.

El atajo por el que queremos conseguir resultados primero es una trampa. Los resultados son mediocres, son los que son, porque están limitados por tu nivel de influencia.

Sin haber desarrollado influencia ¿qué es lo que te hace pensar que se logrará la excelencia? ¿la mera existencia de un contrato de trabajo de los empleados? Cuando pensamos así, estamos más cerca del extremo de gestionar/empujar que del de liderar/atraer.

 

Cuando antepones a los demás, … tu influencia crece. Puede parecer erróneo o una estrategia débil. Pero es que esto no consiste en intentar forzar a los demás para ver si un día de estos consigues los resultados que buscas. Consiste en anteponer a los demás para cuanto antes conseguir lo que ni te imaginabas que podría ser conseguido. El enfoque es absolutamente diferente.

Al inicio no es ni siquiera fácil comprender que anteponiendo a los demás se llega más lejos. Ni siquiera parece lógico. Un ejemplo rápido: Cuando alguien habla y no la escuchas, no ganas influencia…. Cuando la escuchas sí. Y sólo después se interesan por ti y tus necesidades.

No es fácil darse cuenta de que el liderazgo se basa en la influencia, que anteponer a los demás es conseguir más. Pero lo que es imposible es conseguir más, anteponiéndonos a nosotros a cualquier persona o resultado. Nadie ha nacido para servir sin recibir. Quien antepone, espera a ser antepuesto, algún día. Da a los demás, en la medida en la que te gustaría recibir.

No puedes ser eficaz, en aquello que no entiendes muy bien

Los resultados no se obtienen por empujar, se obtienen por atraer…. Y eso sucede cuando desarrollamos influencia. Justo aquella que producimos después de anteponer los intereses de los demás a los nuestros.

Ya conoces el gran error de quienes emplean el concepto “gestionar personas”. Se gestionan las cosas… porque cuando decimos “gestionar personas”nuestro comportamiento con las personas está más cerca del que empleamos con las cosas… A las personas se las lidera… siempre y cuando esperes obtener buenos resultados.

Probablemente, ahora te resulte más sencillo darte cuenta de muchos ejemplos en los que se anteponen -resultados a personas…- Seguramente en todos ellos se busca gestionar personas, y no liderar personas… ¿qué harías tu para darle la vuelta a alguna de esas situaciones que tan bien conoces?

Me encantaría conocer  tu opinión sobre este tema tan desconocido como importante. “Gestionar VS Liderar”.  Te invito a que hagas tus comentarios más abajo. Saludos

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