La historia que ningún líder se atreve a contar (pero todos viven por dentro)
Primero fue la ilusión. El reconocimiento. La emoción de que por fin alguien viera tu potencial. —"Tú vas a liderar este equipo". Y sin apenas darte cuenta… dijiste que sí. Querías hacerlo bien. Muy bien. Así que empezaste…
